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Un corazón que escucha

UN CORAZÓN QUE ESCUCHA

“No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba,
como en el día de Masah en el desierto.
Donde me tentaron vuestros padres, me probaron, y vieron mis obras”. Salmos 95:8-9

Conversación previa: ¿Sabías que la enfermedad que más muertes produce en la humanidad están relacionadas con el corazón? Es un órgano único y muchas veces descuidado por los malos hábitos de alimentación y vida agitada en la sociedad moderna. La mayoría de nosotros luchamos para no tener un corazón (espiritual) endurecido o apático, pero hay un antídoto: reconocer la obra de Dios, y darle gracias.

Esta receta para un corazón sensible fue ignorada en Éxodo cuando Mi pueblo Israel llegó a Refidim y se quejó por la falta de agua. Acababan de experimentar el milagro del maná y su reconfortante recordatorio de que Yo estaba con ellos. Sin embargo, unos días más tarde, se preguntaban: “¿Está el Señor entre nosotros, o no?”. Si hubieran recordado Mi provisión con el maná y expresado su gratitud, podrían haber confiado en Mí una vez más y mantenido la esperanza de provisión de agua.

En otra ocasión, cuando le dije a Moisés que hablara ante el Faraón y le mostrara señales milagrosas, el gobernante egipcio decidió ignorar lo obvio. Incluso sus propios magos podían ver lo que estaba sucediendo. Finalmente entraron en razón, reconocieron que Yo había obrado, y dijeron: “Dedo de Dios es éste” (Ex 8:19).

Como Padre celestial te hablo cada día, pero no dejes que tu corazón se endurezca. ¿Estás escuchando? ¿Estás dando gracias? Tómate un momento para reflexionar en cuanto al estado de tu corazón, y confía en la dirección del Espíritu Santo.

Oración: Padre amado, una vez más te quiero agradecer por tu cuidado y consejo en relación a mi corazón. A veces sin querer y sin darme cuenta, mi corazón se va poniendo duro, seco y frío, y finalmente sin vida espiritual. Ayúdame a tener en cuenta la experiencia del pueblo de Israel y no cometer los mismos errores que ellos cometieron. Te lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.

 

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