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IMITADORES DE DIOS

 

“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como
también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a
Dios en olor fragante”.
Efesios 5:1-2
Conversación previa: Los niños son imitadores naturales. A menudo hacen lo que
ven hacer a sus padres o a otros adultos. En los primero años de educación
primaria a los niños se les imparten muchas horas de actividades que requieren
repetición o imitación, para ir formando patrones de conducta.
La idea es simple: como mi hijo debes hacer de Mí tu ejemplo y modelo. En mi
Palabra no se dice: “Piensen en Mí”, “Admírenme a Mí” o “Adórenme a MÍ”,
aunque todos esos son deberes cristianos importantes. Se trata de un llamado a la
acción práctica, que va más allá de tu vida íntima con Conmigo. Debes imitarme
como hijo amado.
Como hijo debes hacer la elección consciente de dejar que Yo sea su ejemplo,
como se muestra en la Persona y obra de mi Hijo Jesús.
Por lo tanto, como hijo debes andar en amor, como Cristo también te ha amado.
Como en todas las cosas, mi Hijo Jesús es tu ejemplo. Así como Él te ha amado y se
entregó a Sí mismo por ti, tú debes mostrar el mismo tipo de amor abnegado.
A veces piensas que podrías entregar tu vida de una manera dramática para
mostrar tu amor por otros. Pero a menudo Yo te llamo a entregar tu vida poco a
poco, en monedas pequeñas (por así decirlo) en lugar de en un pago grande. No
obstante, el llamado es a entregar tu vida.
Puesto que Cristo mora en ti, sé mi imitador. Es apropiado que los hijos imiten a su
padre.
Oración: Padre bueno, debo aprender a imitarte a Ti en todas las áreas de mi vida,
cada minuto y segundo, y para eso necesito tu ayuda y dirección. Gracias por estar
conmigo en el momento de decidir a quién imitar. Que seas Tú mi modelo y
ejemplo. Te lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.

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